Un beso.
Directioner xx
CAPITULO 1 -Si está destinado a pasar, va a pasar-
Hacía un precioso día de verano, la gente paseaba por las
calles tranquilamente con camisetas de manga corta y pantalones cortos, ¡me
encantaba esta época del año!, sin duda el verano era de lo mejor, y más si
estabas en un país en el que la temperatura era bastante buena en esta época
del año; paseaba por las calles tranquilamente, intentando que nadie me
reconociera porque si alguien me reconocía se podría montar un caos en menos de
un segundo. Para que nadie me reconociera llevaba unas gafas y una gorra negra,
me estaba muriendo de calor, hacían 35 grados, no estaba muy camuflada pero con
eso valdría.
Seguí caminando por las calles de Madrid hasta que llegue a
mi destino, la Cibeles, la maravillosa Cibeles.
La entrada estaba abarrotada de gente, nunca había visto a
tanta gente junta, había demasiada; no veía nada con las gafas de sol y con la
gorra ya que si miraba hacia arriba el sol me cegaba por completo, pero no me
las podía quitar porque si no la gente me reconocería, y además, habían un
montón de fotógrafos y de periodistas intentando entrar y no me podía
arriesgar, hoy no, hoy era un día demasiado especial para mi tía como para
estropearlo.
No es que fuera muy famosa, pero si me veía alguien me
reconocía al instante, es decir, ¿quién no reconoce hoy en día a la sobrina y
ahijada de la mismísima Paula Del Vas, la famosa diseñadora? o ¿quién no
reconoce hoy en día a la hija de los importantes empresarios Carmen y Antonio?,
no, definitivamente no podía arriesgarme, hoy era un día demasiado importante
como para que lo estropeara todo por el simple hecho de quitarme unas gafas y
una gorra, pero necesitaba entrar ahí dentro antes de que se hiciera demasiado
tarde, ya llegaba media hora tarde, mi madre me mataría si llegaba más tarde de
lo que ya llego; intente acercarme a la entrada pero fue imposible, menos mal
que un guardaespaldas de mi tía que estaba por ahí me reconoció y me ayudo a
entrar, le di las gracias y entre rápidamente a la fabulosa Cibeles.
Ya dentro de la Cibeles cogí un folleto que había en la
entrada encima de una gran mesa y busque en él el están de mi tía, cuando lo
encontré me dirigí a él, estaba un poco lejos pero llegaría sin problemas.
Camine por los grandes pasillos de la Cibeles, rodeada de
cuadros y esculturas y con una enorme alfombra roja que parecía no tener final
aún camuflada con la gorra y las gafas de sol, ya que dentro también habían
muchos fotógrafos y periodistas, y ahora, sinceramente, no me apetecía
responder preguntas, y menos preguntas de mi vida social, cada vez me preguntaban
más si tenía novio, no entendía el porqué, la verdad es que no me interesaba
mucho, pero era algo extraño.
Seguí recorriendo los grandes pasillos de la Cibeles hasta
que por fin llegue a mi destino, al están de mi tía, sin que nadie me descubriera
entré, estaba mi madre en un lujoso sofá leyendo una revista, no se percató de
mi presencia hasta que me tire al lado suyo en el sofá.
M: Hola cariño.
(TN): Hola.
M: ¿Por qué has llegado tan tarde? –Mirando su reloj- ¿Dónde
te habías metido? Deberías de haber llegado hace tiempo.
(TN): No se… quizás he llegado tarde porque esta España
entera en la puerta de la Cibeles y no me dejaban pasar…, o porque me he tenido
que ir escondiendo de los fotógrafos y de la prensa para que no me reconocieran
por los pasillos de la Cibeles…, o porque… -Me interrumpió, sabía que yo tenía
razón-
M: Esta bien, tienes que salir para las entrevistas con la
tía.
(TN): Vale, ya voy.
Me quite las gafas y la gorra y salí a la gran sala, vi que
mi tía estaba al lado de una gran columna mientras le hacían una entrevista, me
vio y me hizo señas para que fuera con ella.
P: Y aquí está mi maravillosa sobrina.
E: Hola (TN), ¿Cómo estás?
(TN): Bien, gracias. –Mi tía se fue mientras a hacer otra
entrevista-
E: Me alegro, ¿has visto ya la nueva colección de tu tía?
¿Qué te parece?
(TN): Si, ya la he visto, es increíble, me encanta y espero
que a la gente también, combina lo moderno con lo sofisticado, y la verdad aunque
sean muy diferentes los dos estilos, los combina muy bien.
E: ¡Genial!, estamos deseando verlos. (TN) hemos notado que
últimamente –y aquí es cuando vienen las preguntas que no me gustan nada- has
estado saliendo mucho a solas con un chico, dinos, ¿es tu novio? o ¿solo sois
amigos?
(TN): -Ya se de quien hablaba, de mi amigo Antonio- No, se
llama Antonio, lo conozco de toda la vida y solo somos amigos, es como mi
hermano.
E: Pues la verdad es que teníamos muchas dudas sobre eso,
sobre todo nuestros telespectadores, nos lo preguntaban mucho por las redes
sociales, menos mal que nos las has aclarado.
(TN): ¿Es que hay algún pretendiente? -Dije divertida-
E: Pues la verdad es que si, ¿no lo sabias?
(TN): Pues la verdad es que no, ¿Quién es?
E: Quienes son mejor dicho, los rumores dicen que algunos
integrantes de la banda One Direction están interesados en ti ¿Qué dices al
respecto?
(TN): Bueno, la verdad es que me acabo de enterar, soy una
gran fan de ellos, exactamente hace dos años que me empezaron a gustar y nunca
pensé que mis ídolos se interesarian en mi -reí-
E: Pues ya lo sabes –rio- bueno (TN) un placer hablar
contigo y que te valla bien desfilando.
(TN): -me confundió un poco esa frase, luego hablaría con mi
tía y mi madre sobre esto- Gracias, ha sido un placer, adiós.
E: Adiós.
Me fui al están de mi tía, y cuando entre me las encontré a
las dos hablando, como era de costumbre no se dieron cuenta de mi presencia,
por lo que tuve que toser un poco para que se dieran cuenta de que ya estaba
allí.
(TN): Haber… ¿alguien me puede explicar que está pasando
aquí?
M: Vas a reemplazar a una modelo.
(TN): ¿¡Qué!?, ¿Por qué?
P: La modelo cuando se estaba probando unos tacones muy
altos se ha resbalado y se ha caído, no puede levantarse, tiene un esguince en
el tobillo.
(TN): ¿Pero no puede hacerlo otra persona?
M: En este tipo de desfiles las modelos no pueden salir más
de una vez a la pasarela, son las normas.
P: Y no tengo a nadie más para que desfile, ¿me podrías
ayudar?, este es un desfile muy importante (TN) y tú lo sabes.
(TN): -Dude un poco- Está bien, desfilare. –Al fin y al cabo
no tenía opción-
P: Gracias (TN) –dijo abrazándome- te recompensare.
(TN): Esta bien, ¿a qué hora es el desfile?
M: A las seis.
(TN): ¿Y qué hora es?
M: Son las… -mirando su reloj- cuatro y media, ve a
prepararte, ya sabes donde es.
(TN): Vale, adiós.
P y M: Adiós, te vemos en el desfile.
Salí del lujoso están y me dirigí a la pasarela, como es
normal por el camino me hicieron muchas preguntas a la vez que me hacían
millones de fotos, era una locura; llegue a la gran puerta en la que estaban
dos grandes hombres para que no entrara nadie, me reconocieron y me dejaron
pasar, les di las gracias y entre, me encontré con una imagen preciosa, había
una gran sala llena de sofás muy lujosos, donde se sentaría el público, estaban
pegados a la pasarela que estaba elevada para que se vieran bien a las modelos,
las paredes estaban llenas de espejos y lámparas, ahí dentro cabían unas
doscientas personas, mire hacia arriba y habían unas gradas enormes, rectifico
ahí cabían trescientas personas, el techo era alto, con un gran candelabro
colgando de él.
Me dirigí al final de la pasarela y pase por detrás para
dirigirme a mi camerino, llegue a una puerta en la que ponía “(TN)”, entre y me
quede de piedra, la habitación era preciosa, había un gran sillón, un enorme
espejo que ocupaba una pared entera, una mesa llena de productos para
maquillarse y un tocador, en el suelo había una gran alfombra roja; cerré la
puerta y empecé a prepararme.
Me desvestí, no sin antes cerrar la puerta con pestillo por
si alguien entraba, y me puse el hermoso vestido de la firma “DelVas”, mi tía
era un verdadero genio, me encantaba la ropa que diseñaba, mi vestido era así:
(Vestido del desfile,
podéis elegir el que más os guste)
Empecé a maquillarme y después me hice una trenza de
cascada, cuando termine me mire al gran espejo, me veía realmente preciosa, no
me reconocía, es eso escuche que alguien decía en mi puerta “¡Cinco minutos!”,
eso significaba que tenía que salir para que comenzase el desfile, normalmente
yo era la que se sentaba y veía las maravillosas prendas de mi tía, no quien
las llevaba, pero bueno, con tal de ayudar a mi tía me arriesgo a ser
humillada, la verdad es que no me importa lo que diga la gente de mí, eso me lo
enseñaron unos grandes chicos, me lo enseñaron mis idiotas de las escaleras…
(Trenza de cascada)
Salí a la parte trasera de la pasarela y me encontré a mi tía.
P: Estas hermosa.
(TN): Gracias.
P: No te pongas nerviosa, vas a hacerlo genial.
(TN): Estaré bien, ¿Cuándo salgo?
P: Sales la última, de todas formas te avisarán.
(TN): Esta bien.
Mi tía se fue y me quede allí esperando, me asome por
curiosidad por detrás de la gran cortina blanca que separaba los camerinos de
la pasarela y pude ver que habían como unas trecientas personas, sin contar a
los fotógrafos que se encontraban cerca de la pasarela, había mucha gente.
Llego mi turno de salir a la pasarela, hice todo lo que
había aprendido yendo a todos los desfiles de mi tía; yo no soy de esas
personas que aprende practicando, sino observando.
Al principio estaba algo nerviosa, pero al poco tiempo me saló
natural, cuando llegue al principio de la pasarela otra vez me pare mirando
hacia el público y espere a que salieran las demás modelos, nos juntamos todas
y después vino mi tía y posamos todas juntas, las demás modelos y mi tía fueron
volviendo a la parte de los camerinos, yo era la última en salir de la
pasarela, cuando se fueron todas volví a desfilar y la gente aplaudió más que
nunca, llegue al principio de la pasarela y entre a mi camerino, me cambie y me
puse la ropa que llevaba antes, una camiseta, unos vaqueros y unas deportivas,
era mi estilo propio y no me importaba lo que pensara la gente de él.
(Ropa de ese día)
Salí de mi camerino y me dirigí a la gran puerta por la que
había entrado anteriormente, ya no quedaba nadie dentro de la sala, estaba
completamente vacía. Salí al exterior y empecé a caminar al están de mi tía,
cuando de repente me empieza a llegar una gran nube de flashes y preguntas que
me cegaban, tantas que tuvieron que venir dos guardaespaldas de mi tía a
ayudarme a ir al están, cuando entré mi tía y mi madre estaban hablando
tranquilamente, esta vez sí que se dieron cuenta de mi presencia, algo muy raro
en ellas.
M: Hola hija, ¡lo has hecho genial!, a la gente le ha
encantado.
P: Si, lo has hecho mejor que las propias modelos
profesionales.
(TN): No creo que lo haya hecho tan bien -sentando en el
lujoso sofá- ¿Mama podemos volver a casa? Estoy algo cansada.
M: Vale, vámonos, adiós Paula. -abrazándola-
(TN): Adiós tía. -abrazándola-
P: Adiós (TN) te recompensare.
(TN): Vale, adiós.
Salimos por la parte delantera de la Cibeles, estaba
abarrotada de gente, como esta mañana, tuvieron que venir dos guardaespaldas
para poder abrirnos paso entre la gran multitud. Entramos al coche y mi madre
comenzó a conducir en dirección a mi casa. Cuando bajamos del coche mi madre
abrió la puerta de la casa y me fui directa a mi habitación, estaba muy
cansada, me desvestí y me puse el pijama, me acosté en la cama y empecé a
pensar en todo lo que me había pasado hoy, siempre lo hacía, siempre repasaba
todo lo que me había sucedido cada día cuando me acostaba, en menos de cinco
minutos caí en un profundo sueño, un sueño que quería que se hiciese realidad,
el sueño de toda Directioner.
Esa noche soñé con One Direction, ya era la tercera vez
consecutiva, me estaba empezando a preocupar, soñé con que los conocía y les
decía todo lo que les necesitaba decirles desde hace mucho tiempo, les
necesitaba dar las gracias por cambiarme la vida, por enseñarme que no me tiene
que importar lo que digan los demás sobre mí, que en realidad lo que me tiene
que importar es lo que pienso yo de mi misma, por hacerme sentir hermosa sin
necesidad de llevar maquillaje, por hacerme ver que los sueños se cumplen, por
demostrarme que se puede querer a una persona aunque este a kilómetros de
distancia, por hacerme reír en los momentos más difíciles, por estar siempre
conmigo y nunca abandonarme aunque estén en la otra punta del mundo…, que les
daba las gracias por ser como son y por no dejarse manipular ni por las
personas que le rodean ni por la fama, por seguir siendo ellos mismos, por
seguir siendo esos cinco idiotas de las escaleras de los que me enamore por
primera vez, por seguir siendo esas personitas que entraron en mi corazón sin
previo aviso…, que les daba un abrazo y les daba las gracias por todo y por no
tirar nunca la toalla, que les daba las gracias por hacerme feliz cada día.
Yo era una verdadera Directioner, no estaba con ellos desde
siempre pero si lo estaré para siempre, yo siempre digo que no quiero ninguna
entrada para su concierto, que no quiero ningún libro suyo, ni ningún disco, yo
lo único que quiero es abrazarles y darles las gracias, pero parece ser que el
destino no lo quiere así, ya que nunca he conseguido verlos en persona, siempre
he sido la persona que veía como sus compañeras de clase conseguían entradas
para sus conciertos o para conocerlos, nunca he llegado a acercarme a mi
objetivo, abrazarles, pero bueno, si está
destinado a pasar, va a pasar, de eso estoy segura, y yo seguiré luchando
por mi sueño, porque ellos mismos me enseñaron que los sueños se cumplen, tarde
o temprano, lo hacen, porque los sueños están para cumplirse.




Joder tia escribes de puta madreeee te adoroo
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